martes, 23 de noviembre de 2010

Os echo de menos

Parece ser que cada vez me lee menos gente, desde luego cada vez tengo menos comentarios... supongo que mi vida ha pasado a ser bastante anodina, y no tengo muy claro como orientar el blog ahora... de hecho, las cosas más interesantes que me pasan normalmente son las que menos me apetece contar por aquí... a veces pienso en clausurar el blog y, si acaso, iniciar uno nuevo, pero es que soy de esa gente que le pilla cariño a las cosas, a los zapatos, a los pantalones... y va a ser que a los blogs también, así que me resito... pero el caso es que echo de menos las lecturas y los comentario, os echo de menos a todos...

jueves, 11 de noviembre de 2010

A propósito de la iglesia

Aprovechando que está reciente el temita este de la visita del papa, y tal... os invito a leer un artículo de opinión que escribí por abril, a propósito de los escándalos de abusos a menores por parte de la iglesia, y toda esa pesca. Lo tenéis aquí. Me gustaría mucho que me dijéseis que opináis al respecto.

¡Abrazos y besos gratis para todos!

miércoles, 10 de noviembre de 2010

El cuento de los burros

Por gentileza de mi compañero pedroemilio de Ciao, os traigo un cuento que a su vez él aprendió de su hermano, y que además de gustarme, me pareció muy esclarecedor. A ver a quien le dice algo...

Había una vez, en un país no muy lejano, una aldea en la algunos de sus habitantes tenían asnos para ayudarles a labrar la tierra.

Un buen día, llegó a la aldea un forastero, que fue casa por casa ofreciendo 100€ por cada pollino que le vendiesen. Algunos aldeanos le vendieron algunos de sus animales, porque era un buen precio.

Al día siguiente, volvió el hombre y ofreció 150€ por cada burrito, y otro tanto de la población vendió los suyos.

Al día siguiente ofreció 300€, y el resto de la gente vendió los últimos burros, y no quedaron más burros en la aldea. Al ver que no había más animales, ofreció 500€ por cada burrito, dando a entender que los compraría a la semana siguiente, y se marchó.

Al día siguiente mandó a su ayudante con los mismos burros que había comprado en la misma aldea, y le dijo que los ofreciese en venta a 400€ cada uno. Ante la posible ganancia a la semana siguiente, todos los aldeanos compraron sus burros a 400€, y quien no tenía el dinero lo pidió prestado. De hecho, compraron todos los burros de la comarca.

Ayudante y señor, con su buen saco de dinero en las alforjas, desaparecieron de aquel país y no volvieron a verse más. La aldea quedó llena de burros y de deudas.